La Miami ha sido elegida como base operativa de Portugal durante el Mundial 2026, un movimiento estratégico que refuerza el carácter mediático, comercial y global del torneo. Todo apunta a que Cristiano Ronaldo liderará a su selección desde una de las ciudades más icónicas y lujosas de Estados Unidos.

La decisión no es casual y resume a la perfección el nuevo modelo de Mundial impulsado por la FIFA: visibilidad, marca y negocio por encima de la tradición futbolística.
Miami, elegida por clima, logística y proyección global
Portugal se instalará en Miami por varios factores clave:
- infraestructura deportiva de primer nivel,
- conectividad aérea internacional,
- clima favorable para entrenamientos,
- y un entorno mediático ideal para una selección plagada de estrellas.
Además, Miami es uno de los epicentros del fútbol-negocio en Estados Unidos, lo que convierte la estancia de Portugal en una operación deportiva y comercial al mismo tiempo.
Cristiano Ronaldo, el gran foco del Mundial
A sus 41 años, Cristiano Ronaldo apunta a disputar su último Mundial, lo que multiplica el interés mediático alrededor de Portugal. Su presencia en Miami garantiza:
- atención constante de medios internacionales,
- activaciones comerciales,
- impacto en patrocinadores y audiencias globales.
La FIFA es consciente de ello y sabe que cada movimiento de Ronaldo es oro mediático, especialmente en el mercado estadounidense.
Un Mundial pensado para estrellas, no para aficionados
La elección de Miami también simboliza la transformación del fútbol de selecciones en un producto de entretenimiento premium. Mientras los aficionados denuncian:
- precios abusivos de entradas,
- sedes en conflicto,
- problemas con tickets,
las grandes selecciones se instalan en enclaves de lujo, completamente aisladas del entorno popular.
Portugal, comodidad total en un Mundial caótico
Mientras otras selecciones lidian con cambios de sede, largos desplazamientos y caos organizativo, Portugal disfrutará de:
- una base estable,
- instalaciones de alto nivel,
- mínima fricción logística.
Un privilegio que no todas las selecciones podrán permitirse en un Mundial marcado por la desigualdad estructural.
El contraste que define al Mundial 2026
La imagen es clara:
Ronaldo y Portugal en Miami, rodeados de lujo y focos, mientras miles de aficionados europeos no pueden pagar una entrada o ven canceladas sus solicitudes por errores administrativos.
El Mundial 2026 avanza hacia un modelo donde las estrellas están más cómodas que nunca, pero el fútbol popular paga el precio.
La pregunta queda en el aire:
¿Será este el último gran Mundial de Cristiano Ronaldo… o el primero donde el espectáculo supere definitivamente al fútbol?



