jueves, febrero 5, 2026
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Groenlandia: la pugna por el Ártico que puede alterar el orden

Groenlandia: la pugna por el Ártico que puede alterar el orden

Recursos, bases y deshielo: el tablero que Washington quiere controlar

Groenlandia se ha convertido en uno de los grandes focos geopolíticos del momento por una mezcla explosiva: recursos petrolíferos y mineros, posición estratégica entre América del Norte, Europa y Rusia, y un deshielo que abre nuevas rutas de transporte. Ese cóctel, según el documental emitido por Documentos TV, ha disparado el apetito de las potencias, con Estados Unidos como actor especialmente insistente.

La isla deseada: de Dinamarca a la presión estadounidense

Groenlandia es un territorio semiautónomo vinculado oficialmente a Dinamarca desde 1814. Es la isla más grande del mundo y más del 80% de su superficie está cubierta por hielo. Su valor no es nuevo: tras la Segunda Guerra Mundial, Harry Truman ya propuso comprarla por 100 millones de dólares. Dinamarca rechazó la oferta, pero la relación militar quedó blindada: en 1941 se estableció un acuerdo de defensa que permitió a Estados Unidos instalar bases en la isla.

Ese acuerdo, según explica Jens Heinrich (historiador y director de la Representación de Groenlandia en Copenhague), permite que Estados Unidos permanezca indefinidamente si considera que hay una amenaza contra su país. La base de Thule, hoy Pituffik, llegó a albergar cerca de 10 000 personas en su apogeo en los años 60. Hoy cuenta con alrededor de 100 efectivos, pero sigue siendo una pieza relevante del escudo antimisiles y de la vigilancia por satélite estadounidense.

Con ese control militar ya asegurado, la insistencia política vuelve a escena. Donald Trump ha reiterado que la ‘propiedad y el control de Groenlandia son una necesidad imperiosa’. En la isla, donde existe una aspiración de independencia respecto a Dinamarca, las declaraciones se viven como un pulso: el ex primer ministro Kuupik Kleist recuerda que no se puede ‘comprar un territorio o a su gente’. La consultora Mira Kleist añade que muchos sienten una falta de respeto hacia quienes viven allí.

Daño climático, lucro económico: la paradoja que enciende la disputa

El trasfondo que explica la presión va más allá de los mapas. La ministra groenlandesa de Recursos, Naaja Nathanielsen, lo resume: los minerales son clave. El Ártico se calienta entre 4 y 6 veces más rápido que el resto del planeta, y el deshielo deja al descubierto oportunidades y riesgos. El geólogo Paul Bierman (Universidad de Vermont) lo califica de paradoja: cuanto más se derrite el hielo, más crece el interés de las potencias. Y subraya: ‘¿Es algo bueno? en absoluto’.

El subsuelo de Groenlandia contiene oro, petróleo, gas y 37 de los 50 minerales considerados indispensables para la transición verde y la industria armamentística. Además, figura entre las mayores reservas de tierras raras del planeta; algunas compañías ya tienen permiso de explotación. Nathanielsen advierte que pueden ser un ‘El Dorado’ en recursos, pero insiste en que serán ellos quienes decidan cómo usarlos.

El deshielo no solo facilita el acceso al subsuelo: también abre nuevas rutas de navegación que podrían acortar de forma considerable el transporte internacional. Según Julia Neishenwat, ex consejera de Seguridad Nacional con Trump en 2020, tierra, mar, aire y subsuelo marino se han vuelto primordiales no solo para Rusia, sino también para China.

Análisis crítico: Europa reacciona tarde y paga su dependencia

El relato oficial suele vender la disputa como una cuestión de seguridad o ciencia climática, pero el documental deja un mensaje claro: esto va de poder, recursos y control de rutas. Y Europa queda en una posición incómoda: cuando Washington presiona, Bruselas se indigna; cuando toca construir músculo propio, aparecen las dudas. De hecho, tras las visitas de enviados estadounidenses a Groenlandia, la Unión Europea se sintió intimidada y algunos países han multiplicado ejercicios conjuntos en el Ártico para exhibir una supuesta autonomía militar.

El presidente francés llegó a afirmar en su visita que en la Unión se considera que la isla ‘ni se vende ni nadie la puede arrebatar’, y avisó de que los europeos perciben lo ocurrido como un ataque a un territorio europeo. Pero el diagnóstico más duro llega desde Dinamarca: el profesor Peter Viggo Jakobsen (Real Colegio de Defensa de Dinamarca) sentencia que han llegado a una conclusión no oficial: ‘ya no podemos confiar en los Estados Unidos’.

El resultado es una incertidumbre que amenaza con alterar el orden internacional vigente desde la Segunda Guerra Mundial. Groenlandia no es un titular exótico: es la prueba de que el Ártico se abre, el mundo compite y Europa, si no define intereses propios, corre el riesgo de quedar como espectador en una partida decisiva.

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