Los agentes sospechan que el entorno de Santos Cerdán negoció con Bildu concesiones de infraestructuras antes de la moción de censura de 2018. El nombre clave: Antxon Alonso.

Sospechas de pactos sucios: concesiones de obras por votos en la moción de censura
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha activado una nueva línea de investigación que amenaza con sacudir los cimientos del Gobierno de Pedro Sánchez: los agentes están rastreando reuniones entre Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán en la constructora Servinabar, y miembros del entorno de Bildu en fechas clave previas a la moción de censura de junio de 2018.
El objetivo: averiguar si el apoyo parlamentario de los proetarras a Sánchez incluyó un precio en forma de cargos públicos y adjudicaciones de obras.
Una negociación política inmoral podría convertirse ahora en una trama delictiva si se confirman los amaños en contrataciones públicas.
¿Qué busca la UCO? Las piezas del puzle ya están en movimiento
Los investigadores no solo confirman que hubo negociaciones con el PNV, sino que ahora sospechan que Bildu también participó en acuerdos similares, usando como intermediario al ya investigado Antxon Alonso, socio del número 3 del PSOE, Santos Cerdán, y vinculado directamente con la trama del 2 % en obras públicas.
La clave está en las fechas: si esos encuentros con el entorno de Otegi fueron anteriores a la sentencia del caso Gürtel, podría haber indicios de connivencia premeditada para preparar el salto de Sánchez a La Moncloa mediante intercambio de favores y cargos.
Los nombres que salpican al PSOE… y las pruebas que ya existen
La UCO ya ha confirmado que parte de los acuerdos con el PNV incluían:
- Cargos clave en ministerios con control de gasto y adjudicaciones (Transición Ecológica, ADIF, SEPI).
- Nombramientos como el del Director General de Carreteras, Javier Herrero, actualmente imputado por adjudicaciones irregulares.
- Peticiones directas de nombramientos “nuestros”, según conversaciones intervenidas.
Ahora, la Guardia Civil sigue el rastro de reuniones y mensajes entre Alonso y el entorno de Bildu, sospechando que se ofrecieron concesiones similares a cambio de su voto para derrocar a Rajoy.
De “compañeros” a cómplices: la degradación del poder institucional
La implicación del PSOE en esta presunta red clientelar ya no se limita a irregularidades administrativas o favores políticos. Si se demuestra que hubo negociaciones paralelas con formaciones como Bildu a cambio de obra pública, estaríamos ante una forma encubierta de corrupción política de Estado.
¿Cuántos votos valen una dirección general, una adjudicación de 30 millones o un informe de impacto ambiental?
¿Y Sánchez? Silencio cómplice desde Moncloa
La reacción inmediata del Gobierno y de Bildu ante la filtración de estas líneas de investigación ha sido llamativa: evasivas, nerviosismo y, sobre todo, ninguna negación rotunda. Arnaldo Otegi no ha negado su relación con Antxon Alonso, mientras el Ejecutivo evita confirmar o desmentir reuniones clave.
Cuando el escándalo apunta a un pacto político oscuro, el silencio solo huele a culpabilidad.



