
Mamdani, nuevo alcalde de Nueva York: un caos anunciado
Su controvertida política de vivienda ya muestra síntomas de fracaso
Zohran Mamdani, el flamante alcalde de Nueva York, tomó posesión de su cargo el pasado 1 de enero, jurando sobre el Corán y prometiendo una revolución en la crisis de la vivienda. Sin embargo, su agenda populista ya ha comenzado a levantar serias dudas entre los neoyorquinos acerca de su capacidad para gestionar la ciudad.
La primera acción de un alcalde polémico
En su primer día, Mamdani visitó un edificio de Brooklyn para mostrar interés por el estado de las viviendas. Este bloque, ubicado en la avenida Clarkson, presenta serios problemas de deterioro: suelos agrietados, bañeras en mal estado y tuberías oxidadas. Estas condiciones son el reflejo de su propia política: ¿cómo podrá solucionar lo que él mismo respaldó? Pinnacle Group, el propietario del edificio, tiene 14 000 quejas en su historial, lo que demuestra la incompetencia en la gestión de la vivienda bajo su mandato.
Reacciones y tendencias preocupantes
Medios de comunicación como el New York Times y Fox News han sido críticos con el enfoque de Mamdani, quien propone un control férreo del mercado de alquileres. Muchos ciudadanos ven esta propuesta como un camino directo hacia la ruina económica de la ciudad, considerando que una política de esta índole ya ha demostrado en el pasado no ser sostenible. Las redes sociales han estallado con críticas, acusándolo de ignorar las lecciones del pasado y de actuar en contra de los intereses de la ciudad.
Un alcalde que ignora la realidad
Algunos críticos lo describen como «un socialista de salón», dado que creció en un entorno privilegiado, distanciado de las dificultades que enfrenta la población trabajadora. Su retórica antiisraelí y su eslogan de «Globalizar la Intifada» también generan alarma respecto a sus intenciones.
Así que a menos de una semana de haber asumido el cargo, Mamdani ya ha comenzado a dejar claro que sus propuestas podrían llevar a Nueva York a una situación caótica, haciendo que muchos se cuestionen si su ideología es realmente una solución o si es simplemente un reflejo de su desconexión con la realidad que enfrentan los neoyorquinos.



