La escasez de trabajadores ya afecta al triple de empresas en España que hace cuatro años
La falta de mano de obra se ha convertido en un freno real para la actividad empresarial en España. En apenas cuatro años, el número de empresas que señalan que su actividad se ve condicionada por la escasez de trabajadores se ha triplicado, situando a España como el séptimo país de la OCDE con mayores desajustes entre vacantes y perfiles profesionales.

Más empresas afectadas por vacantes difíciles de cubrir
Según un nuevo informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) —publicado en diciembre de 2025—, el porcentaje de empresas españolas que declaran que su actividad se ve condicionada por la falta de mano de obra se ha disparado en los últimos años. El documento, que utiliza datos de la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial, revela que un 44,3 % de empresas en España afirma que no encuentra trabajadores adecuados para cubrir vacantes, una cifra que representa un incremento del 31 % respecto a 2019.
“El aumento ha sido casi ininterrumpido desde 2021, alcanzando picos entre 2023 y 2024. A pesar de la creación de empleo y la recuperación económica, persisten tensiones en la oferta de trabajo”, subraya el IEE en su análisis.
España, entre los países de la OCDE con más desajustes
El informe sitúa a España en el séptimo puesto dentro de la OCDE en cuanto al desequilibrio entre las vacantes ofertadas por las empresas y los perfiles profesionales disponibles, medido tanto por sobrecualificación como por infracualificación. Este a‑desajuste laboral alcanza casi el 41 % en España, frente al 34 % de media en la OCDE, superado únicamente por México, Portugal, Turquía, Grecia, Nueva Zelanda e Irlanda.
El IEE destaca que este fenómeno no solo se debe a la falta de personas activas, sino a un desajuste estructural entre la formación disponible y las necesidades reales de las empresas.
Desajuste estructural entre formación y empleo
Una de las principales conclusiones del informe es que existe una brecha persistente entre lo que demandan los empleadores y lo que ofrece el mercado laboral. Esto se refleja en un elevado porcentaje de trabajadores cuya cualificación no se ajusta al puesto ofertado, ya sea por exceso o por defecto.
Este desequilibrio estructural está directamente relacionado con el sistema educativo y formativo, que no siempre produce perfiles con las competencias requeridas por los sectores productivos. Según el IEE, estos factores explican por qué, incluso en un contexto de empleo dinámico, las empresas tienen dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo.
Impactos en productividad y mercado laboral
El informe advierte de que estos desajustes no solo aumentan la frustración laboral de los trabajadores y las empresas, sino que también afectan la productividad y la eficiencia del mercado laboral. La sobredotación de cualificaciones puede desperdiciar capital humano, mientras que la infracualificación obliga a muchas empresas a invertir en formación adicional y eventualmente a sacrificar calidad en la producción.
En países como Finlandia, Eslovenia o Hungría, donde los desajustes se sitúan entre el 10 % y el 20 %, estos problemas son menos pronunciados, lo que sugiere una mejor alineación entre formación, mercado y puestos de trabajo.
Sectores con más dificultades para cubrir vacantes
De acuerdo con el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), los sectores con mayor número de vacantes sin cubrir —excluido el sector público— son los servicios, donde se concentran más del 84 % de las vacantes, cifra que ha aumentado un 13,25 % respecto a 2024.
Entre los perfiles más difíciles de encontrar se encuentran:
- Camareros
- Conductores de camiones
- Cocineros
- Albañiles
Estos grupos, junto con técnicos y profesionales científicos, y trabajadores cualificados de la industria y la construcción, muestran la complejidad de la brecha entre oferta y demanda de empleo.
Conclusión
El aumento de empresas que ven condicionada su actividad por la falta de trabajadores refleja un problema estructural del mercado laboral español que va más allá de la creación de empleo: se trata de una inadecuación entre los perfiles disponibles y los que demandan las empresas. Este desajuste no solo limita la competitividad del tejido productivo español, sino que también afecta la productividad y la capacidad de crecimiento económico a medio y largo plazo.
La triple crisis de vacantes, desajuste de cualificaciones y falta de alineación entre educación y empleo plantea un desafío urgente para políticas educativas, formativas y de empleo destinadas a cerrar la brecha entre lo que se forma y lo que el mercado necesita.



